Hasta la victoria siempre, compañero José Rigane

Hasta la victoria siempre, compañero José Rigane

El histórico referente de la CTA y del sindicato Luz y Fuerza murió en las primeras horas de esta mañana. Fue uno de los fundadores de la Central y supo ser Secretario Adjunto de la misma durante dos períodos. Aquí la dedicatoria de sus compañeros y compañeras de militancia.

José Rigane fue, desde la década del 90, un factor importantísimo en la conformación de la CTA.

En el diseño inicial, José era el referente de la Central en los trabajadores de la Energía, y Luz y Fuerza Mar del Plata era solo el comienzo del sueño libertario.

El sector de la Energía se referenciaba, justamente, en Luz y Fuerza Mar del Plata, la industria en los metalúrgicos de Villa Constitución y los estatales, docentes y judiciales, en ATE. Aquel tridente conformó el vector fundamental en los planes iniciales de nuestro crecimiento.

Fetera fue el fruto de una Federación de nuevo tipo. El objetivo no era sólo la reivindicación, sino la política energética, y José representó la alternativa rebelde de los que consintieron la entrega de las principales fuentes de soberanía a los amigos del poder.

Su intransigencia contra los que entregaron la soberanía del subsuelo de la patria lo hizo diferente y un luchador inclaudicable contra el sindicalismo empresario de sus pares de la Federación de Luz y Fuerza.

Las organizaciones que impulsó son la expresión de un sindicalismo que va más allá de las fronteras reivindicativas. No se conforma y se proyecta a la política desde la autonomía de los patrones del Gobierno y de los partidos. Rigane simbolizó al dirigente creyente de su rol porque concebía al sindicato como herramienta libertaria. La libertad y la democracia sindical fueron sus fundamentos.

Creía fervientemente en la ética del respeto a la voluntad colectiva. Sin trampas, con la auténtica transparencia del que milita.

La asamblea era el espacio sagrado donde se creaba la voluntad de los trabajadores. El mandato era la búsqueda de quien conducía, pero no mandaba.

Él era un gran practicante de la democracia obrera. Su conocimiento empírico lo hizo un difusor de la Concepción de energía como bien social, y su participación en distintos ámbitos en defensa de la soberanía lo convirtieron en un referente imprescindible al momento de conocer las tramas secretas de los mercaderes del petróleo y los negocios de la energía. Soberanía energética y soberanía de clase fueron sus principios.

Lamentamos profundamente la pérdida de José y somos conscientes que dirigentes de esta clase son difíciles de reemplazar, pero confiamos en que su trabajo tendrá continuidad en los que se formaron a su lado y en los que tuvieron el privilegio de compartir su prédica.

Compañero José Rigane, ¡hasta la victoria siempre!