A los compañeros

A los compañeros

pipon-serioPor  Juan Carlos Giuliani. A todos los que alientan, critican, aportan y mantienen vivo el debate de ideas para que sigamos tratando de explicar lo que nos pasa desde nosotros mismos, sin esperar que los exegetas del régimen se pongan a interpretar los logros y penurias de los trabajadores.

A los compañeros que no se resignan, que pelean, se organizan y dan testimonio cotidiano de la disputa por la renta con los grupos de poder.

A los trabajadores de la ciudad y el campo, del sector público y privado, en actividad, jubilados, desempleados, cuentapropistas, formales, tercerizados, en “negro”, autogestionarios o de los pueblos originarios que, pese a todas las dificultades y contradicciones, siguen creyendo y apostando a que su puesto de lucha y realización está en la CTA Autónoma.

A los jóvenes, que están pidiendo pista para protagonizar este nuevo tiempo. A las mujeres, que ponen el cuerpo todos los días para construir una sociedad de iguales. A los viejos, que viven dando testimonio de resistencia y dignidad. A los que ya no están, a los que vendrán para seguir sembrando la semilla de un futuro con pan, trabajo y felicidad. A los Chicos del Pueblo, que siguen denunciando que el hambre es un crimen.

A los que descreen de la neutralidad con la que disfrazan su discurso manipulador los que mandan.

A los que ratifican en la práctica diaria nuestra decisión de profundizar un nuevo modelo de organización de la clase trabajadora basado en la autonomía de los patrones, los gobiernos y los partidos políticos. Autonomía que no es neutralidad. La neutralidad no existe.

Confrontamos sin claudicaciones a este sistema capitalista, neocolonial, injusto y violento. Tenemos muy en claro al enemigo de clase. Apostamos a que, más temprano que tarde, y como dice la vieja canción de la Guerra Civil española, “la tortilla se de vuelta/ que los pobres coman pan/ y los ricos mierda, mierda”.

A los miles de militantes de todos los rincones del país federal que protagonizaron las históricas jornadas de lucha con paros y movilizaciones en este 2015 que está agonizando. A la legitimidad ganada en la calle y por prepotencia de trabajo, le sumamos el año pasado la Inscripción Gremial de nuestra CTA Autónoma.

A los que asumieron la iniciativa de promover la unidad de acción para frenar el ajuste, ratificando nuestra vocación de mayoría, saldando en la práctica las diferencias de criterio para eludir el atajo que lleva a la parálisis e inacción. Como lo hacemos los trabajadores: De cara a los compañeros, fraternalmente, en primera persona, apuntando al porvenir, reasegurando la unidad de clase, sin conceder ninguna tregua en la lucha contra los grupos oligárquicos.

La Central termina este 2015 ocupando, por derecho propio, un espacio importante en el escenario del quehacer nacional, comprobando que su propuesta de unidad en la diversidad -que va desde la CGT Azopardo hasta la Coordinadora Sindical Clasista-, ha sido capaz de captar la voluntad y el acompañamiento de otros sectores del campo popular. Incluso de aquellos con los que mantenemos diferencias políticas e ideológicas. Porque hemos sabido interpretar las necesidades de los trabajadores y poner por encima de todo la defensa de sus derechos despreciados por el poder, sin perder un gramo de nuestra identidad.

El desafío, frente al nuevo escenario político institucional, es reinventarnos desde la coherencia de lo que somos, para afrontar esta etapa de resistencia y construcción de nuevas e imaginativas herramientas alternativas al poder de las corporaciones hegemónicas entronizadas en la Casa Rosada por el voto de la gente. Esa es la tarea. Y para ello, hay que convocar con generosidad y sin sectarismos ni exclusiones de ninguna naturaleza a todas las fuerzas patrióticas decididas -cada cual desde su propio lugar- a contribuir al reagrupamiento del Movimiento Popular en defensa propia, alentando la construcción de poder popular.

No sólo nos pusimos al hombro el conflicto social en la calle, también hemos regado nuestra acción con propuestas que apuntan a recuperar una Patria con Justicia Social. Así lo atestiguan los 32 puntos, acordados con otras organizaciones populares de la Multisectorial, que conforman un pliego reivindicativo y propositivo que pone en tela de juicio el actual modelo productivo de carácter agroexportador, sojero y extractivista; o la decisión de impulsar una Consulta Popular en Defensa de la Soberanía sobre nuestros Bienes Comunes y unificarla con la Consulta por la Suspensión del Pago e Investigación de la Deuda. También es el caso de la última iniciativa de la Central que dio lugar al puntapié inicial de los Encuentros de Pensamiento Crítico.

Este crecimiento exponencial obtenido en el seno de la consideración pública, no excento de dificultades, desencuentros y contradicciones, debe dejarnos -en la teoría y la práctica colectiva- un saldo político, formativo, comunicacional y organizativo que nos permita seguir avanzando hacia una Central de millones de afiliados para robustecer la perspectiva de recrear un nuevo Proyecto de Nación.

A los que no se dejan seducir por los cantos de sirena de los profetas del posibilismo, y siguen remando todos los días para poner de pie un nuevo Movimiento Político, Social y Cultural de Liberación.

A los que luchan por una Democracia Protagónica, la Soberanía sobre nuestros Bienes Comunes, una justa Distribución de la Riqueza, una Cultura Viva y Comunitaria y la Integración Latinoamericana.

A los que bregan por la Emancipación Nacional.

A los que están convencidos de que es posible recuperar un proyecto colectivo de cuño antiimperialista que vuelva a proveer el bienestar del pueblo y la grandeza de la Nación.

A la memoria de nuestros compañeros caídos en la larga lucha por la liberación nacional y social de nuestra Patria.

A los caminantes que militan casa por casa, barrio por barrio, ciudad por ciudad la convocatoria hacia una nueva institucionalidad preñada de participación popular en la Argentina.

A los trabajadores de todos los oficios, generadores de la riqueza de las naciones, que enaltecen la condición humana y no se resignan a habitar un mundo diseñado para unos pocos.

A los compañeros que han decidido transformar el voluntarismo heroico de la resistencia de los ’90 en la voluntad política para ganar y no para defenderse y construyen protagonismo social para gobernarnos y no delegar más.

A los que piensan y accionan en clave de futuro. A 32 años de retorno de la democracia, estamos legitimando y haciendo explícita una estrategia integral de poder popular.

A los que defienden, pregonan y ejercitan la libertad y democracia sindical.

A los que siguen creyendo que la esperanza es el combustible de la revolución.

A todos ellos, ¡Felices Fiestas!