¿A dónde nos lleva el Acuerdo de Libre Comercio MERCOSUR- Unión Europea?

¿A dónde nos lleva el Acuerdo de Libre Comercio MERCOSUR- Unión Europea?

mercosur-uePor Adolfo Aguirre * – La región está viviendo tiempos convulsionados a nivel político y económico. Los tratados de libre comercio parecen jugarse con una agenda y tiempo propios, aunque su aparición en escena no puede entenderse desconectada precisamente de estas convulsiones a nivel regional y a nivel mundial.

En lo que respecta al acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, puede decirse que la historia de este acuerdo, que hasta el momento parecía trunco, ha estado ligado estrechamente a los vaivenes políticos de ambas regiones, pero aquí vamos a detenernos en lo que sucedió de este lado del mapa.

Sólo para recordar: en 1999 se firmó un acuerdo Marco Interregional de Cooperación entre la UE y el Mercosur y un año después comenzaron las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre dichos bloques. Luego de idas y vueltas, luego de una frustrada presentación de ofertas de ambos bloques en el 2004, las negociaciones se suspendieron sin ser cerradas oficialemente allá por el 2005. Año 2005, momento nada irrelevante para el Mercosur y para América Latina. Luego del cambio de gobierno en distintos países de la región con un signo netamente distinto al consenso neoliberal, se intensificaron las diferencias en relación a los intereses comerciales de ambas partes y se cerraron filas para oponerse a los tratados de libre comercio que atentaban contra el desarrollo y la integración regional.

El rotundo no al ALCA en ese preciso año fue el corolario de este consenso donde movimientos políticos, sociales y sindicales junto a varios gobiernos de ese entonces lograron decirle “No” a ese tratado de libre comercio que nos ataría a los intereses y ambiciones estadounidenses. El “ALCA, al carajo” quedó grabado en la memoria colectiva, y por supuesto, también en aquellos que de una manera u otra intentaron impulsar acuerdos similares (leáse con ello también cualquier intento de acuerdo con la Unión Europea). Fin entonces de esa primera parte de la historia, y comienzo de un intervalo que congeló las negociaciones por algunos años.

Pero como todo intervalo llega a su fin, la historia no quedó allí, sino que en el 2010 se retomaron, no sin lentitud, las negociaciones con el fin de alcanzar un tratado de libre comercio con la Unión Europea. Aquí el contexto regional comenzó a ser otro, y se escucharon voces que bregaron para que ese acuerdo se lleve a cabo, entre ellas Uruguay, Paraguay y Brasil.

Llegados al 2016, la historia va teniendo protagonistas más definidos y el escenario parece ya más claro. Crisis económica a nivel mundial, crisis política en Brasil, crisis política en Venezuela (fiel opositor del Acuerdo que no participa de las negociaciones, lo cual es un “problema” porque sí es miembro del Mercosur), cambio de gobierno en Argentina con su promesa “de apertura al mundo”, pueden contextualizar el por qué de la aceleración del proceso de negociaciones para el acuerdo.

Cabe destacar que, en lo que respecta a Argentina bajo el gobierno de Cristina Kirchner se había concertado la propuesta del Mercosur e intentado impulsar el acuerdo pero es con Macri con quien ese interés adquiere una dimensión mucho más fuerte, y que la principal oposición al acuerdo fue, y sigue siendo, de países de la Unión Europea, especialmente Francia. La caída de los precios de los commodities también es un factor importante a tener en cuenta, en una región que ha sido altamente beneficiada por un superciclo de los precios de las materias primas y que ahora está sufriendo la baja de los mismos.

¿En dónde estamos ahora con el acuerdo? Según datos de la Comisión Europea, el Mercosur es el sexto mercado más importante para las exportaciones de la UE y para el Mercosur, la UE es su principal socio comercial. En el marco de negociaciones llevadas a cabo con un sospechoso secretismo, el miércoles pasado se intercambiaron en Bruselas, las ofertas que ambos bloques están dispuestos a negociar, donde se vislumbraron los conflictos internos de cada región en relación a esto, principalmente en torno al imperativo de trece países de la UE, entre ellos Francia y Grecia, de exceptuar del acuerdo a los productos agrícolas, ya que pondría en riesgo las pequeñas economías campesinas del sur de Europa (el 50% de las importaciones de la UE provenientes del Mercosur corresponden a productos agrícolas y se estima que la UE podría perder hasta 7.000 millones de euros en caso de un acuerdo con el Mercosur). Esta presión hizo que la carne vacuna y el etanol, dos de lo productos fundamentales para el Mercosur, no formaran parte del listado inicial de la UE, al menos por ahora.

Luego de este intercambio de ofertas, cada bloque regional analizará las propuestas aportadas y serán entregadas las respuestas en una reunión que se realizará a mediados de junio en Montevideo, ya que Uruguay ostenta la presidencia pro-témpore del Mercosur. Cabe destacar que de llegarse a un acuerdo el bloque birregional crearía un área de libre comercio de 760 millones de personas.

Aún no sabemos cuál será el final de esta historia, pero de lo que sí estamos seguros como trabajadores es que el trabajo no se negocia. Por lo que se vislumbra, el acuerdo parece intentar privilegiar el capital financiero, la protección de patentes y establecer beneficios para el capital industrial europeo. Cerrar acuerdos comerciales de libre comercio donde no se contemplen las asimetrías existentes entre las partes negociantes, y donde no se contemplen las dimensiones laborales, sociales ni medioambientales no pueden ser buenas para los trabajadores.

Estas asimetrías que por otro lado se profundizan al interior del bloque del Mercosur, con muchas disputas comerciales que no han sido resueltas. El intento de acuerdo va en línea con los demás tratados de libre comercio siendo promovidos en el mundo (TTIP, TPP). No benefician a los trabajadores ni a los Estados de ninguna de las partes, sino que se convierten en los caballos de Troya de las empresas multinacionales. Nuevamente el compromiso y la movilización popular serán claves para frenar este tipo de acuerdos, negociados a espaldas del pueblo, que paradójicamente será quien tenga que cargar con el ajuste sobre sus hombros.

* Secretario de Relaciones Internacionales de la CTA Coordinador del Foro por los Derechos de la Niñez, la Adolescencia y la Juventud de la Provincia de Buenos Aires