A 15 años de la Consulta Popular “Ningún hogar pobre en la Argentina”

A 15 años de la Consulta Popular “Ningún hogar pobre en la Argentina”

frenapoPor Sergio Alvez. Durante los días 14, 15, 16 y 17 de diciembre de 2001, más de 3 millones de argentinos votaron a favor de un Seguro de Empleo y Formación para jefes y jefas de hogar desocupados, asignación universal por hij@s menores de 18 años y para personas en edad jubilatoria sin cobertura previsional, en el marco de la Consulta Popularimpulsada por el Frente Nacional contra la Pobreza (FRENAPO) bajo el lema “Ningún hogar pobre en la Argentina”.

Dos días después de la Consulta, Argentina vivió el peor estallido social desde el regreso de la democracia, explosión que entre el 19 y el 20 de diciembre terminó con 38 personas asesinadas en situaciones de represión policial y otros sucesos violentos. ¿Qué era el FRENAPO? ¿Cuáles sus propuestas y perspectivas políticas? ¿Cuál fue su legado? En el siguiente informe, reminiscencias a una experiencia protagonizada, en dichos del investigador Carlos Del Frade, “por miles de asambleas, reuniones , piquetes, paros documentos, a lo largo y ancho de la Argentina”.

Orígenes

“El estallido de diciembre de 2001 tiene una historia” señala Del Frade en el prólogo de El sueño colectivo inconcluso. Este libro, publicado a través de la Editorial de La Central de Trabajadores de la Argentina (CTA-AUTÓNOMA), narra meticulosa y profundamente la experiencia del FRENAPO y las instancias que antecedieron al peor diciembre. “Hubo una larga sucesión de hechos sociales y políticos, movilizaciones y cortes de ruta que desembocaron aquellos días donde el subsuelo de la patria volvió a rebelarse en contra de las minorías dominantes.La odisea argentina encontraba en el año 2001 aquel futuro “aún por nacer” del que hablaba Clarke a finales de los años sesenta” prosigue Del Frade.

Más adelante, la descripción de época que hace Del Frade resulta antológica y no permite más que reproducir el siguiente párrafo:

Desde Tucumán surgieron los ojos más tristes del mundo, según escribió Eduardo Rosenvaig, aquellos ojos de los chiquitos que en el jardín de la república, en el territorio pletó-rico de azúcar y dulzura, donde alguna vez se declaró la independencia nacional; en ese exacto punto de la geografía y la historia argentina, los chiquitos tucumanos se morían de hambre ante la desesperación de sus padres, sus familias y decenas de trabajadores de la salud que no podían enfrentar tanta pobreza inventada.

La década del noventa estaba viva. La desocupación se había multiplicado por cuatro, al igual que las necesidades básicas insatisfechas, esa sigla NBI que también parecía sintetizar un grito, una urgencia, Números Básicos de Injusticia. Y en forma paralela, la democratización del narcotráfico para convertir a las pibas y pibes en consumidores consumidos.Las escuelas iban quedando grandes porque las aulas se vaciaban de adolescentes. En los canales de televisión los ministros y funcionarios repetían la fórmula conocida.

Sumisión al Fondo Monetario Internacional, obediencia debida al imperio y reducción de salarios para los trabajadores, los jubilados y descenso de aportes para la ciencia y la tecnología.

La Argentina patas para arriba

Donde los pibes eran los únicos beneficiados, ahora era el lugar donde las chicas y los chicos eran los primeros perjudicados.

El Comunicador Social Gregorio Dolce, en un escrito para el mensuario Malas Palabras, sostiene que “Buscar una fecha inicial, que pudiera ser el extremo de una línea de tiempo para narrar la ebullición social que comenzó durante el Gobierno de Carlos Menem (1989-1995 y 1995-1999), puede llegar a ser arbitrario y no del todo exacto.El año 2001 es parte del presente, ya que aún se encuentra en la retina y la memoria de la sociedad argentina. Y el mes de diciembre de esa época pasó a la historia porque marcó un quiebre dentro del orden neoliberal”.

En su libro Historia de las clases populares en la Argentina, de 1880 a 2003, el historiador Ezequiel Adamovsky cuenta que “a la crisis económica que venía profundizándose desde 1994, se sumó a finales de la década, una profunda crisis política”.

Javier Auyero, sociólogo que investiga acerca de la protesta social en Argentina, destaca en en Malas Palabras que «los episodios de diciembre de 2001 –en los que una combinación de saqueos, cortes de calles, de rutas y cacerolazos hicieron renunciar a un presidente votado por el 48% de la población dos años antes– deben ser enmarcados en los cambios que la acción colectiva ha sufrido en los últimos tiempos. Lejos de ser la ‘explosión’ de una ciudadanía que hasta entonces parecía ‘ensimismada, incapaz de expresar su descontento’, diciembre representa el punto álgido de un proceso de movilización popular que lleva casi una década».

Marcha Grande

Es imposible comprender la Consulta Popular del FRENAPO sin conocer el antecedente directo: la Marcha Grande por el Trabajo. Esta fue una gigantesca movilización social convocada por la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), desde Rosario hasta el Congreso de la Nación, pueblo tras pueblo, denunciando que en la Argentina había 14 millones de pobres, tres millones de desocupados y 7 millones de trabajadores precarizados. La mitad de las personas pobres eran niñas, niños y adolescentes. La emergencia social no hacía distingos por provincia. Corría el año 2000.

Con la Marcha Grande, la CTA proponía la creación de un Seguro de Empleo y Formación (de 380 pesos), para todos los jefes y jefas de hogar desocupados, y 60 pesos de asignación por hijo para todo slos trabajadores, “de tal forma que no haya ningún hogar por debajo de la línea de pobreza” proclamaba la CTA. La Marcha Grande cumplió su recorrido entre el 26 de julio y el 9 de agosto del año 2000.

El actual secretario general de ATE a nivel nacional, Hugo Godoy, explica que la Marcha Grande por el trabajo puede situarse “en el marco de las gestas históricas de la clase trabajadora, y esto nos hace reflexionar sobre el sentido de esta iniciativa, no solo para valorar lo que hacemos, sino para construir una nueva perspectiva de la clase trabajadora que nos permita las conquistas de nuestras reivindicaciones como pueblo. Ese río místico que fue La Marcha continuó con la Consulta Popular del Frenapo, con las 3 millones de firmas que se juntaron en el 2001 por el seguro de desempleo y formación, la asignación universal para los hijos de los trabajadores y para que no exista ningún hogar pobre en la Argentina. Estas marchas y las iniciativas de la resistencia fueron momento tan altos de organización de los trabajadores, que desde el poder buscaron que se reconvirtieran en nuevas defraudaciones, como fue el menemismo, como fue la Alianza , que a los 10 días de haber asumido el gobierno le hicimos un paro nacional de la CTA porque a poco de asumir la respuesta fue continuar con las políticas del gobierno anterior, con represión y con el asesinato de dos compañeros en Corrientes”.

En tanto, Víctor de Gennaro, uno de los fundadores de CTA y militante del FRENAPO, evoca:

“nosotros crecimos con el conflicto formando una organización. En el 96 empezamos a ser Central y empezó la etapa institucional. Después del 2001 comienza la etapa principal, la disputa por el sentido. El sentido es lo más importante, la última de las dependencias es cultural. Esa marcha grande fue capaz de conmover porque nosotros estábamos conmovidos, fue capaz de recuperar “mística” porque nosotros estábamos recuperando mística y, a partir de esto, busca instalar una exigencia de democratización mediante una consultapopular. Y si el gobierno y los legisladores no hacen la consulta popular la vamos a hacer nosotros. No delegamos más la capacidad de demostrar nuestro propio poder y por eso surgió la necesidad de que la Consulta por el Seguro de Empleo y Formación no sea más de la CTA, que sea una iniciativa más global, con todos los sectores sociales, de derechos humanos, religiosos, empresariales, culturales que se animen a discutir esta propuesta. Que en este Encuentro por un Nuevo Pensamiento hayamos podido consolidar la convocatoria de este movimiento de consulta nos parece un salto cualitativo. Yo ya estoy imaginando: votando en las iglesias, en los sindicatos, haciendo campaña, yendo a los barrios, demostrando que no los necesitamos a ellos (al gobierno)”.

Rumbo a la epopeya

Fue en diciembre del año 2000, aún bajo el fuego de lucha entusiasta que había dejado la Marcha Grande, que se forma el Movimiento por la Consulta Popular. En julio de 2001, luego de decenas de asambleas y ardorosas jornadas de militancia, el espacio pasó a llamarse Frente Nacional contra la Pobreza (FRENAPO).

El 22 de febrero de 2001, el ministro de Economía, José Luis Machinea, afirma que “la Argentina está en condiciones de resistir los embates de la crisis económica internacional”. Diez días después, Machinea renuncia.

En El sueño colectivo inconcluso, también editado a través de CTA Ediciones, Carlos Del Frade cuenta que “El otoño de 2001 comenzó caliente. Entre el 20 y 21 de marzo se realizó un paro de 36 horas convocado por la llamada CGT “rebelde” y la Central de Trabajadores Argentinos.Víctor De Gennaro y Hugo Moyano lo calificaron de “contundente”. Durante la jornada, el líder de los camioneros se reunió con el flamante ministro de Economía, Domingo Cavallo, y pocas horas después confirmó el paro de 36 horas para el 5 y 6 de abril junto con la CGT oficial y la CTA”.

En marzo de 2001, se lanzó el Movimiento Por la Consulta Popular.

A continuación reproducimso parte del documento preliminar del Frente Nacional contra la Pobreza “Ningún hogar pobre en la Argentina”.

Frente a treinta y dos meses de recesión ininterrumpida que han puesto en situación de colapso el cuadro social de nuestro país y bajo un contexto donde el endeudamiento externo pone al borde de la cesación de pagos a la economía nacional, resulta por demás evidente el fracaso del modelo neoliberal en la tarea de organizar nuestra sociedad.

Decimos que sólo se evidencia, en tanto los límites que este modelo exhibe ya estaban presentes en su momento de mayor auge y expansión. Así, el patrón de crecimiento que caracterizó la década del noventa (más exactamente el primer quinquenio) tenía implícitos los efectos de creciente vulnerabilidad externa, desindustrialización, crisis de las economías regionales, desocupación y pobreza. El fracaso que se observa en el devenir de la economía adquiere dimensiones de suma gravedad al eliminar los efectos que el sostenimiento de modelos como los vigentes tienen sobre el sistema institucional y la democracia argentina. El rápido deterioro del gobierno actual y el cuadro de vaciamiento institucional expresado en la incapacidad de las denominadas instituciones públicas para asumir y resolver la situación social imperante, son efectos palpables de lo planteado. Sin embargo, y pese a lo expuesto, el presente genera asombro, desconcierto y angustia, cuando el discurso dominante y los propios argumentos oficiales pretenden proponer como solución a los problemas actuales las mismas políticas que nos han conducido a la situación en la que nos encontramos. Así, la falta de convicción para encarar una estrategia diferente y la decisión oficial de “conceder siempre” frente a las amenazas del establishment financiero, los dueños de las empresas privatizadas y los organismos internacionales, (conductaque caracterizo la gestión de José Luis Machinea), es reemplazada hoy por la coronación en la conducción del Ministerio de Economía de un representante orgánico de los mismos intereses que han construido sus beneficios sobre la postración de la mayoría de nuestra sociedad”

La Consulta Popular “Ningún Hogar Pobre en la Argentina”, del FRENAPO comenzó a las 8 horas del 14 de diciembre de 2001. La participación estuvo abierta a “todos los ciudadanos argentino mayores de 18 años”. Se dispusieron más de 20 mil urnas en espacios públicos de todo el país. Hospitales, iglesias, centros comunitarios, comités barriales, espacios culturales y otros, fueron dispuestos en miles de barrios de toda la Argentina, al servicio de la gesta democrática y popular.

La votación consitía en expresar Sí o No a la creación de tres instrumentos: : un Seguro de Empleo y Formación de 380 pesos mensuales para cada jefa o jefe de hogar desocupado, una asignación universal de 60 pesos por mes por cada hija o hijo de hasta 18 años y otra de 150 pesos para los mayores de 65 años que no perciban jubilación ni pensión.

Fue la primera vez que en la Argentina se utilizó un mecanismo “de democracia directa por una iniciativa que no fue convocada desde el Gobierno. Sin el respaldo del Poder Ejecutivo, sin el apoyo de las mayorías en el Congreso y sin usar las maquinarias de los partidos políticos, las mesas de votación se sostienen a pulmón, con el impulso de los 60 mil militantes del Frente” se informa en la página 202 de El Sueño colectivo inconcluso. Al cabo de tres intensos días de votación, el conteo de votos arrojó el siguiente resultado: 3.100.000 personas adhirieron a la propuesta del FRENAPO.

Una edición especial del mensuario militante Malas Palabras recuerda que “La propuesta del FRENAPO establecía que los recursos debían provenir de la restitución de los aportes patronales de bancos, hipermercados y empresas privatizadas ($1.500 millones); de un replanteo del impuesto a las ganancias, en cuanto a eliminación de exenciones, precios de transferencia y rediscusión de la promoción industrial ($ 5.700 millones); del gravamen de los consumos no esenciales ($1.000 millones); de la reasignación de asignaciones vigentes, como los salarios familiares (2.500 millones); de la reorientación del «gasto social», que promovía políticas clientelares ($3.700 millones), y de lo recaudado a partir de la dinamización del consumo ($ 5.600 millones)”.

La monja y militante social Marta Pelloni, fue una de las mujeres que participaron del FRENAPO. Así recuerda aquella experiencia, en un testimonio que aportó para el libro El sueño colectivo inconcluso: “cualquier construcción social y política debe ser hecha desde el pie, desde abajo. Y en el FRENAPO.Eso se sintió. De allí que tenga recuerdos tan hermosos de lo que fue la convocatoria a la Consulta Popular y el armado de todas las juntas promotoras en distintos lugares del país. Fue una experiencia extraordinaria que habría que retomar porque si bien algunas cosas mejoraron y cambiaron, es fundamental seguir peleando por la igualdad en contra de la pobreza que sigue existiendo”.

Por Sergio Alvez, secretario de Cultura de ATE Misiones y director de la Agencia de Noticias ATE Misiones

Materiales consultados:

El sueño colectivo inconcluso, Carlos Del Frade, Ediciones CTA.

Anatomía de una rebelión, informe de Revista Sudestada.

Historia de las clases populares en la Argentina, desde 1880 a 2003, Ezequiel Adamosvsky, Ed. Sudamericana.

La Marcha Grande. A diez años del río místico de la historia argentina, Carlos Del Frade, Ediciones CTA.

El Nuevo Pensamiento y la transformación de la lucha en Argentina. Entrevista con Víctor De Gennaro. Revista Chiapas N° 11.