Doménech: “La desafiliación se podría revertir retomando los modelos sindicales democráticos del socialismo y del anarquismo”

domenechenctaEl jueves 10, en la sede nacional de la CTA, Lima 609 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se llevó a cabo una charla abierta con Antoni Doménech, catedrático de la Universidad de Barcelona y editor general de la revista política internacional Sin Permiso. Invitado por Jorge Yabcowsky, secretario de Salud Laboral de la Central y presidente de FESPROSA, Doménech desmenuzó las causas y las consecuencias de la crisis capitalista más feroz de la historia y delineó las perspectivas del movimiento sindical.

“Es un gusto recibir a Toni en la casa de los trabajadores. Para todos los que militamos desde el plano sindical y político, Toni nos propone desde Sin Permiso, un debate verdaderamente estimulante alejado de los cliches que sirven bastante poco para interpretar una realidad tan cambiante”, abrió la jornada Jorge Yabcowsky al presentar a Doménech, profesor de Filosofía del Derecho en la Facultad de Economía de la Universidad de Barcelona.

Militante desde muy joven en la resistencia clandestina antifranquista, Doménech comenzó su intervención repasando las características de las cuatro grandes crisis en la historia del capitalismo: la de finales del siglo XIX, la del ’29, la del ’70 y la más reciente, la de 2008. Formado intelectualmente con profesores como los helenistas Emilio Lledó y Miguel Candel, a través de un lenguaje llano y preciso, Domenech explicó que de la Segunda Guerra Mundial se salió a través de lo que se llamó el capitalismo socialmente reformado: “A partir de 1945, la reforma del capitalismo comenzó con una desmundialización de la economía. A la salida de Bretton Woods, Keynes planteó un programa muy interesante pero perdió ante los estadounidenses”.

Ante un público atento y concentrado en las explicaciones del catedrático, Doménech también se refirió a las transformaciones que tuvieron lugar en el seno del movimiento sindical mundial luego de la Segunda Guerra Mundial: “Antes de la Guerra, la patronal no aceptaba la existencia de los sindicatos, la huelga, la reunión y la asociación estaban prohibidas. La empresa capitalista funcionaba como una monarquía absoluta”.

El filósofo español, quien también compartió ideas, proyectos editoriales y actividad política con el lógico, filósofo y político comunista expulsado de la universidad franquista Manuel Sacristán, explicó que luego de 1945, el esquema del Tratado de Detroit, que permitía a los trabajadores la posibilidad de negociación siempre y cuando no intentaran llevar adelante la idea de la democracia en las fábricas, cruzó el océano y se expandió por Europa.

“En los años ’60, los jóvenes no aceptaron la no democracia empresarial y eso fue lo que detonó en Mayo de 1968 o en el Cordobazo”, ejemplificó Doménech quien también realizó estudios de filosofía y teoría social en la Universidad Goethe de Francfort y en el Instituto de Filosofía de la FU de Berlín.

“Desde los ’70 los salarios reales no han aumentado en Europa y en Estados Unidos, cómo es posible que funcione la economía capitalista con los salarios estancados”, interpeló a la audiencia Domenech. “El truco consiste en estimular la demanda agregada sobre la base de un esquema piramidal fraudulento, pero en 2008 todo colapsó”, agregó.

Una de las consecuencias que ha tenido esta crisis sobre el sindicalismo mundial, señaló Doménech, ha sido la caída en la tasa de afiliación: “Mi impresión es que a diferencia de los ’40 o los ’70, hoy no hay un Plan B, no lo hay por parte de las elites y no hay una contestación social a la altura de lo que está sucediendo”. Aunque el filósofo no soslayó la experiencia de lucha en Grecia y en España misma, señaló que no tiene la fuerza suficiente para hacerle frente a la voracidad del gran capital y señaló que en su país, el 57% de los jóvenes están en el paro.

“La desafiliación se podría revertir retomando los modelos sindicales democráticos del socialismo y del anarquismo”, concluyó Doménech echando un poco de luz ante un panorama que cada día parece más oscuro.

La reunión finalizó con variadas y agudas preguntas de los asistentes quienes se hubieran quedado horas escuchando y aprendiendo de quien fuera amigo personal e intelectual del filósofo, historiador y crítico literario marxista Wolfgang Harich.